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domingo, 13 de junio de 2010

PRIMER TRASPLANTE DE CARA EN eSPAÑA (8º en el mundo)

El doctor Pedro Cavadas declaró sentirse "muy satisfecho" de la operación de más de quince horas que ha practicado en el hospital La Fe de Valencia y que ha supuesto el primer trasplante de cara en España y el octavo de estas características en el mundo.
Ha reimplantado a un hombre de 43 años tejidos faciales de un donante de 35, ha advertido, no obstante, de que si la intervención ha sido un éxito o un fracaso "es algo que el tiempo dirá".


"Si sigue todo como está yendo hasta ahora, que es bien, ya podremos hablar de un éxito", ha afirmado el experto en cirugía reconstructiva, quien se ha confesado cansado por el esfuerzo realizado.

El paciente, que ha estado acompañado en el quirófano de un equipo de cerca de treinta personas, se ha mostrado reacio a entrar "por el momento" en detalles de la operación.
El paciente, un hombre de 43 años, ha recibido los tejidos faciales de otro hombre de 35 años, fallecido en un accidente de tráfico, y se le ha trasplantado el tejido facial en el hospital La Fe de Valencia deberá someterse a un proceso de rehabilitación de al menos dos años y tendrá que residir los ocho primeros meses en esta ciudad. Así figura en el listado de condiciones que la Clínica Cavadas de Cirugía Reconstructiva, donde trabaja el doctor Pedro Cavadas, artífice del primer trasplante de cara en España y el octavo del mundo, fija para los posibles aspirantes a esta compleja operación, realizada desde ayer durante quince horas y media en La Fe.





Según esos requisitos, el trasplante facial está indicado para "pacientes que no tienen cara", casos "extremos" que son consecuencia de traumatismos muy graves y como secuelas de quemaduras. El programa iniciado en la Fundación Pedro Cavadas para ofrecer trasplante facial a pacientes seleccionados fija como condiciones a los candidatos que padezcan una lesión grave facial traumática o por quemadura, tener entre 18 y 50 años, residir en España y estar cubierto por el Sistema Nacional de Salud y no ser fumador ni sufrir sobrepeso, diabetes o cardiopatía isquémica. Asimismo, se debe estar "dispuesto a iniciar un proceso quirúrgico y rehabilitador de al menos dos años de duración", residir en la ciudad de Valencia durante al menos ocho meses después del trasplante "y posteriormente en España, mientras conserve la cara trasplantada". También es indispensable no haber sufrido "enfermedades importantes, y en especial tumores", en los últimos diez años, así como estar dispuesto a recibir medicación "antirrechazo" mientras conserve la cara y hasta contraorden médica.

sábado, 12 de junio de 2010

Londres autoriza el primer trasplante completo de cara

El primer trasplante completo de cara se realizará en el Royal Free Hospital de Londres, después de que el comité ético del centro anunciara su autorización para el proyecto. La operación se realizó una vez seleccionado el paciente de entre 30 candidatos, algunos de los cuales ya se habían sometido a estudios sobre el posible impacto psicológico que puede tener una intervención de este tipo.
El paciente superó satisfactoriamente la operación en la que recibió la nariz, los labios y un trozo del rostro de otra persona.
Peter Butler, jefe del equipo médico que lleva a cabo el programa, destacó la importancia de la selección de los pacientes. Su primer objetivo es establecer las personas más idóneas para la operación.
Según Butler, «los pacientes tienen que haber sido sometidos ya a reconstrucciones de su cara, tal vez en 50 ó 70 operaciones. Tienen que haber llegado al final de la escalera del proceso de reconstrucción, sin que haya otra cosa que se les pueda ofrecer». Destacó que en la selección no se tendrá en cuenta a niños, entre otras razones por las dificultades legales sobre su consentimiento.
El doctor Butler ha estado investigando varios años sobre trasplantes de cara, atendiendo a asuntos como el rechazo de los tejidos, la reacción psicológica y la preocupación del paciente sobre su identidad tras adoptar un rostro distinto. La operación consiste en remover tanto del donante fallecido como del paciente la mascarilla que supone la parte superficial del rostro, así como la grasa que hay debajo de ella, y cortar ocho vasos sanguíneos, cuatro arterias y cuatro venas.




El equipo del Royal Free Hospital señala que el rostro resultante de un trasplante completo de cara será un híbrido entre la apariencia de la persona operada y la de la donante, ya que la parte extraída a ésta debe asentarse sobre la estructura ósea y los músculos faciales de quien los recibe, aunque el tono de la piel, su textura y cabello serán los de la persona fallecida. Para combatir el riesgo a un rechazo, la persona trasplantada deberá tomar medicación toda su vida.